Se avecina una visita de gran compromiso por mi parte, pero seguro que después no podré dormir, sobre todo sabiendo que conciliar el sueño para mí suele ser algo problemático. Iré a una residencia de ancianos. Cierto, en principio no se considera algo fuera de lo normal, mas puedo asegurar que para mí supone reflexiones y emociones que en realidad no deseo tener, a pesar de que es inevitable y necesario.
Nunca he entrado en una residencia, sólo con que aparezca un único segundo ante mis ojos cuando voy en coche, me basta y me sobra para sentirme conmovida. Allí reside una antigua vecina que, por lo que sé, en la última etapa de la vida no ha tenido demasiada suerte. Pero así funciona la sociedad, ¿no? Llegamos, nos preparamos para ejercer una labor productiva, trabajamos en ella cuando somos fuertes y llegado el receso nos aparcamos, unos con fortuna y otros con desgracia. Nuestros abuelos son los grandes olvidados hoy en día y esto no tiene perdón. Siempre nos indignamos y rápidamente señalamos al prójimo como culpable, pero lo cierto es que aquí santos no hay, todos tenemos algo de culpa. No contamos con ellos, al menos no lo suficiente para una persona que está viviendo sus últimos años y a la que le debemos nada más y nada menos que la vida. Pero no escribo este sermón para regañar a nadie a base de obviedades, me sale del alma. ¿Cómo será nuestra vejez si es que llegamos a ella? Sinceramente, espero que el tiempo no imparta justicia en ese aspecto.
En mi caso todas las sensaciones que a cualquier ser humano le produce un ser que se está marchitando se agravan. Entre ustedes y yo: tengo una debilidad por ellos que no es demasiado usual, sin más añadiduras.
En fin, lo que toca, toca; al menos puedo escaparme con James Dean en sueños, es un amor platónico, qué le vamos a hacer. Jimmy, espérame, pero no intimes demasiado con Marlon por favor, aguarda mi retorno.
Nunca he entrado en una residencia, sólo con que aparezca un único segundo ante mis ojos cuando voy en coche, me basta y me sobra para sentirme conmovida. Allí reside una antigua vecina que, por lo que sé, en la última etapa de la vida no ha tenido demasiada suerte. Pero así funciona la sociedad, ¿no? Llegamos, nos preparamos para ejercer una labor productiva, trabajamos en ella cuando somos fuertes y llegado el receso nos aparcamos, unos con fortuna y otros con desgracia. Nuestros abuelos son los grandes olvidados hoy en día y esto no tiene perdón. Siempre nos indignamos y rápidamente señalamos al prójimo como culpable, pero lo cierto es que aquí santos no hay, todos tenemos algo de culpa. No contamos con ellos, al menos no lo suficiente para una persona que está viviendo sus últimos años y a la que le debemos nada más y nada menos que la vida. Pero no escribo este sermón para regañar a nadie a base de obviedades, me sale del alma. ¿Cómo será nuestra vejez si es que llegamos a ella? Sinceramente, espero que el tiempo no imparta justicia en ese aspecto.
En mi caso todas las sensaciones que a cualquier ser humano le produce un ser que se está marchitando se agravan. Entre ustedes y yo: tengo una debilidad por ellos que no es demasiado usual, sin más añadiduras.
En fin, lo que toca, toca; al menos puedo escaparme con James Dean en sueños, es un amor platónico, qué le vamos a hacer. Jimmy, espérame, pero no intimes demasiado con Marlon por favor, aguarda mi retorno.



14 comentarios:
Soledad, Osore. La más cruel de todas las torturas. La soledad nos espera.
Conozco perfectamente esta debilidad tuya, Osore, y puedo imaginarme lo sumamente difícil que será para ti esa visita. Sé que sería muy duro para mí y que me conmovería, pero también sé que lo que es mil veces más doloroso para ti...
No desanimes e intenta no pensar en ello, aunque sea inevitable...
La sociedad de hoy en día, la enseñanza, la política (todas las instituciones) o la mayoría, están encaminadas a conseguir máquinas: autómatas: robots: gente que no piense. Los mayores no les son útiles a nuestra sociedad pq no pueden producir y pq, en muchos casos, el tiempo les ha enseñado a pensar. Por eso los rechazamos. Asquerosos sería una definición para nosotros. Por el tema de los abueletes me acuerdo del perdón a los padres (tema extendido en el psicoanálisis) y que tiene mucho que ver con cómo tratamos a los mayores. Recomiendo, por ello, encarecidamente una película de Elia Kazan: "Esplendor en la hierba".
Veo que todos coincidimos y muchas gracias por los ánimos y por los comentarios, pero tampoco quiero ser victimista. Espero no haber caído en ella y me disculpo si así ha sido, simplemente no puedo evitar sentirme triste, aunque las víctimas aquí son ellos y no hay comparación. Creo, sin embargo que en el fondo será positivo en varios aspectos y sacaré conclusiones más claras y realistas. Ya escribiré lo que he podido observar, para mí es algo casi desconocido.
Que la Fuerza os acompañe, muchachos.
Espero que a experiencia che procure novo material de reflexión, Osore. Os asilos, as residencias, os hospitais, todos eles son lugares construidos sobre a fraxilidade do que somos, espellos do que fomos, do que poderiamos ter sido, ou do que seremos.
Esperamos as túas observacións, parrula.
El futuro que nos espera después de toda una vida de sufrimientos y penalidades es este marginamiento, esta soledad,esta incomprensión...
Después de todo lo vivido, ser tratado como el/la ignorante de la familia, la carga para la juventud.
A los albores del abismo es lo que a todos nos espera, pero a pesar de todo, nos lo merecemos pues nosotros no hemos hecho todo lo posoble por las personas más sabias que existen. Pero no sabias en estudios o licenciaturas necesariamente, sino sabias en la vida.
Coincido con ambos. Es una vergüenza que sean tratados así.
Me ha gustado mucho lo que has dicho, Princesa, sobre la fragilidad del ser humano.
Señor de Incógnito...¿qué insospechada identidad secreta se esconde tras su máscara? Opino lo mismo que usted.
Que la Fuerza os acompañe.
Jajajaa, ¿en serio no sabes quién es, Osore? Tras esa máscara se esconden unos coloretes... y unos rizos... y una cara Angelical.
¡¡Jorl!! Sé quién es, por éso se lo he dicho. Si fuera un desconocido no trataría de desvelar su imagen.
Disfrutemos del anonimato.
Que la Fuerza te acompañe, Chewángel. Muajajajajajajajajajajajajajaja...
Siento exactamente lo mismo que tú con respecto a nuestras personas mayores. Y nunca nunca nunca he entendido que la gente pueda meter a sus propios padres en residencias, llegando incluso a abandonarlos. Sé que, llegado el caso, si mis padres no pudieran valerse por sí mismos, yo les cuidaría hasta el último día de sus vidas.
Por cierto, me encanta Erik Satie ^^
Un besazo!!!
Por un lado te entiendo, pero por el otro non che sei... a ver cómo me explico sin parecer una pirada descorazonada (porque te prometo que no lo soy!). Será que le pongo muy poco precio a la vida a pesar de su valor o porque la lástima me parece el peor de los desprecios y no me permito sentirla salvo en algunos casos concretos.
Es cierto que vi algunos casos que me asquearon bastante, pero al fin y al cabo puedes tener problemas de salud, familiares o económicos a cualquier edad. Quiero decir que morir solo es tan triste como vivir solo. El auténtico drama de la vejez es que te mueres, porque a ver quién acepta eso cuando lo ve tan cerca. Así que supongo que de alguna manera siento que compadecerme de eso es como tirar piedras contra mi propio tejado.
Hombre... di que a lo mejor también influye que siempre pensé que moriría sola y rodeada de veinte gatos callejeros...
En fin, cuando vayas a la resi intenta ver más allá de las apariencias; detrás de cada viejo hay una persona. Yo aprendí mucho en el geriátrico; dan unas clases de historia fascinantes.
besacos
Ahora con las ayudas del gobierno vía Let de Dependencia algunos sacan a sus viejos de las residencias y se ponen a hacer que los cuidan, con tal de cobrar. La crisis agudiza la codicia, que no el amor filial.
Mi madre cuida desde hace 6 años a mi abuela enferma de alzheimer, que no conoce a nadie y encima ha tenido siempre muy mala leche, así que ahora mucha más con la cabeza ida. Mi abuela tiene el corazón de roble, así que durará bastantes años más, y eso que ha cumplido ya los 90 y no se mueve de la cama.
Lo curioso del caso es que mi abuela siempre fue una madrastra, más que una madre. Mi madre se queja de que de ella recibió más golpes que besos. Pero de los hermanos, ha sido la única que se dignado ocuparse de ella. Y encima bien. La prueba está en lo lozana que se la ve a mi abuela, dentro de lo mayor que es y de lo loca que es está.
De mis cuatro abuelos, quizá es la única que nunca me supo dar un consejo. Pero siempre se mueren primero los buenos, qué le vamos a hacer.
Felicidades por el blog y especialmente por esa impresionante cabecera de Charles Chaplin sobre fondo negro. Un lujo leerte.
Elio (Santander)
http://eldiariodeanne.blogspot.com
Bueno, no soy la única, me alegra comprobarlo, Zínn. Tampoco hay que olvidar que hay personas que no pueden cuidar a sus abuelos y deben echar mano de una residencia por necesidad.
Pau, no pareces una pirada en absoluto. Creo que sé lo que quieres decir y además tú esto lo habrás superado con creces hace tiempo en el geriátrico. Ése es el aprendizaje que deseo tener. En realidad casi nadie quiere dar lástima y la vejez es nuestro futuro. Por una parte, su aspecto envejecido me da ganas de proteger a nuestros mayores, pero por otra me imagino sus historias. Puede que sea una tontería, pero los ancianos de hoy pertenecen a una generación que ha pasado verdaderas penurias, todos lo sabemos y así se lo "recompensamos" (recompensar no es la palabra, pero bueno, nos entendemos).
Por cierto, lo de los veinte gatos siempre lo he dicho O_O Tengo miedo, pensamos morir igual.
La verdad es que encanta escuchar las historias de los mayores. Me fascina y a la vez me hace apreciar más la vida. No hay nada mejor y a ellos suele gustarle charlar sobre tiempos pasados. Creo que si voy a la residencia volveré más veces, seguro.
Pues sí, Elio (permítame que le tutee si no es molestia), lo que dices es una realidad triste, pero cierta y lo peor es que no me sorprende en absoluto. El caso de tu abuela demuestra que hay todo tipo de casos, por suerte. Gran mujer, tu madre. Alguien allegado a mí fue igual que ella, pero con su suegra, una insufrible mujer que la trataba con verdadero desprecio y despotismo. Un monumento es lo que les daba yo a personas como ellas, que bien lo merecen y más con enfermedades como el alzheimer. Dale fuerzas a tu madre, porque desgraciadamente a veces ser tan buena persona sale caro.
Me alegro mucho de que te guste el blog, el lujo es que te hayas pasado por aquí. Ahora mismo visitaré tu blog.
Gracias a todos por comentar. Nos leemos ^_^
Que la Ferza os acompañe.
Otra prueba más de lo desvalorizada que está la sociedad, aunque supongo que siempre ha sido así; lo peor que una persona debe afrontar en su vida es la soledad, que tristemente suele ser al final de la misma. Ánimo.
Salu2
PD: Esa despedida jedi se ha convertido en una coletilla habitual XD
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